martes, 22 de abril de 2025

 

 

1.       De la noche a la mañana

 

Tarda mucho el camino en hacerse camino

sino, pregúntemelo a mí,

 que hace cuanto comencé y,

 después de tantas y tantas paradas y tropiezos

Aún me falta no sé qué tanto terminar el mío

 

Julio 16 de 2010

 

 

2.       Nunca

 

He de morirme algún día, quizás

en la mañana, quién sabe

en algún momento, puede ser

en la tarde, tal vez

en la noche, a  lo mejor estoy de viaje

 

Febrero 14 de 2001

 

 

3.       Alguien semejante

 

La quise con locura, con amor ferviente.

Una y otra vez fue mía con toda el alma,

en las noches y en los días hasta más no poder.

 

Era de plata, de cristal, de nubes de algodón.

La colmé de caricias, de besos y ternuras.

Pero ay, me alejé un día, unos años

y ella me siguió esperando, me contaron al volver.

 

La busque por lugares ignotos, irreconocibles

En mi desesperanza, alguien me dijo: vive allí.

Indeciso, con el corazón en la mano, me paré en la puerta,

junto a ella, una sonrisita con un parecido al mío

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A.     María Olaya: la abuela

4.       Recuerdos

 

Como no habría de acordarme de ti

si tuyo fue mi primer grito cuando el mundo,

de repente, llenó de aire mis pulmones.

Como no habría de hacerlo,

 si contigo aprendí el nombre de las cosas.

 

Como no habría de hacerlo,

si soy la primera estirpe de tu estirpe.

Como no habría de hacerlo si en las madrugadas

me levantabas con el café y el arroz con coco

venido de tus diestras manos.

 

Como no habría de hacerlo si a la distancia

me llamabas para que viniera a comer

mientras yo, simulaba jugar al ganado con totumos.

 

Soy yo, y fui yo tu preferido.

Como no habría de hacerlo si fuiste tú

 la mano que me enseño el camino de la senda buena.

 

Como no habría de hacerlo,

si en mí hay una parte de tus genes de sello indeleble.

 

Marzo 19 de 1979

 

 

5.       Mátala de un solo golpe

 

Mátala de un solo golpe

suavecito y sin rencor.

despacito como si no quisieras

mátala con susurros en el corazón

pero déjala llena de amor

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

6.       Vocativo

 

Vuelve a mí, oh, flor perdida

abrígate de nuevo con mi follaje

bebe de mi sabia, aliméntate con ella,

mas no dejes unir, por si acaso, sol y sombra

el solo para verte y la sombra para quererte

Vuelve a mi refugio, como antes, como siempre

Te espero de tarde en tarde al abrigo de mi soledad

Sino lo haces seré un árbol perdido en la lejanía

En medio de la nada y sin una flor

que perfume mi estancia solitaria

 

 

7.       El viajero

 

Yo errante solitario

caminante, meditabundo

trasmutador de emociones,

busco detener mis pasos

en refugio compartidos.

Yo errante vagabundo voy, sigo y sigo

en mi duro trajinar solitario.

Así se me va la vida

sin una sombra que cobije mi andar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

8.       Siempre la misma canción.

 

Y la patria se pregunta: hasta cuándo, hasta cuándo

Ella con su hambre, su llanto y su duelo

Y siempre la misma canción

 

Y la patria se pregunta: hasta cuándo, hasta cuándo

A lo lejos, los relámpagos retumban

ahogando bajo el fulgor la esperanza

Y en plena tempestad, sobre un caballo desbocado

el jinete se cambia de nombre,

y oculto tras él, el padrino.

El dolor lo sustantivan de colores difusos

y bajo los cascos, las herraduras

van sembrando la tierra de innombrables

 

Por las ciudades deambulan solitarias

figuras como pedazos de recuerdos

tratando de rehacer nombres en la memoria

sólo van como aves empujadas por el vendaval

 

Como en una partida de ajedrez,

alguien tiene todas las jugadas precisas

Sólo espera a que el otro pierda la variante

para hacer de él su victoria coronada.

Mientras tanto, los espectadores,

 se fuerzan con las manos

a que el suyo se haga primero

Es el juego de la resistencia

 

Y la patria se pregunta: hasta cuándo, hasta cuándo

Ya nadie ve, ya nadie oye, todo se repite

En dónde comenzó todo, alguien se pregunta

Alguien lo sabe.

 

Y mientras pasa el huracán

los corazones se hacen resistencia

para no perder lo último, lo más preciado:

La Patria, la que reclama, la que se pregunta

Hasta cuándo, hasta cuándo

 

Montería, agosto 16 de 1990.

 

 

 

 

 

9.       Yo te celebro Miguel Hernández

 

Yo te celebro Miguel Hernández

corazón de pueblo, alma de combatiente,

odio de cobardes, canto movilizador.

 

Te celebro, militante de las trincheras,

para que tu canto sea la vida.

Te celebro para que levantes del olvido

las figuras solitarias del hombre intransferible

 

Yo te celebro Miguel Hernández

para que lo primero, la dignidad,

no sea la grama pisada del poderoso.

 

Te celebro para que tu canto despierte

al hombre arrodillado,

al que perdió su norte. Y más que derrotado,

es un mendigo de palabras mentirosas.

 

Yo te celebro Miguel Hernández,

poeta de las alturas

cantor de la esperanza,

señor de la palabra honrada.

 

Ay de ti, Miguel Hernández,

 si bajo la lápida escondida la utopía desaparece.

Ay de ti, Miguel Hernández, si nadie levanta  tu palabra.

Ay de ti, Miguel Hernández, 

Si tu canto no viaja con el viento de esperanzas

Ay de ti, Miguel Hernández, si contigo,

un luchador muere en solitario.

 

Junio 29 de 2003

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

10.   Adioses de los amigos

 

Cuando tenía que dar los amigos:

unos que se llamaban amigos

me visitaban continuos o a intervalos.

Eran mis amigos, eso me creía yo,

podía nombrarlos amontones.

 

Entonces gozaba de plena vida,

nos metíamos a disfrutar de placeres,

compartir ideas, discutir sin razones.

Esos amigos hacen ya no sé cuanto

son fotos y nada más.

 

De vez en cuando pregunto por ellos,

no se sabe en qué horizontes anidarán

Los otros, los que están allí, para contarlos

sobran los dedos de la mano.

 

 

11.   Dialéctica

 

Nada sigue igual, todo cambia.

El tiempo, la vida misma.

Los de ayer, la familia,

fotos y nada más.

 

Ahora, ya metido en los años,

encuentro que los descendientes

andan con apellidos diferentes,

no se parecen en nada a los míos.

La gen sigue su camino

yo, simplemente, me rezagué de él.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A Joaquín. (El hermano)

12.   Ay, hermano, ahora tú y después…

 

Te has ido hermano para nunca más.

Una partida sin despedida y sin adiós.

Ya no son tus pensamientos ni tu voluntad.

Yaces allí en un   sueño sin despertar.

 

La niña de tus ojos se deshace en dolor,

pasa en ella toda la vida junto a ti.

Rememora sus ro - roes en la cuna,

los padecimientos y las alegrías.

 

Cuanto fueran sus deseos para que te levantaras,

para verte de nuevo en tu ayer jugando.

 

Ya, a sus años, se llena de resistencia,

y en su dolor canta:  <<Tus ojos se cerraron…>>

pero no, ya no hay reversa, la nada te reclama.

 

 

13. El juego pictórico

 

A una hora del día se capturan instantes

en un Juego de pinceladas inimaginables.

 

Emerge un universo sugestivo en apariencias,

difuminando   contornos, reflejando objetos.

 

La primeriedad de colores se funde

en un haz de luminiscencia en matices:

Oh, naranja, Oh, verde, Oh, violeta.

 

Al aire libre la vida se muestra seductora.

pinceladas mágicas se impregnan sobre el lienzo,
un universo cromático sugestivo de apariencias

se muestra como si fuera la vida misma.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

14. En otro sentido

 

Hoy pasaste a mi lado fuera de mi mundo

Ayer, te lo recuerdo, pasaste como si nada.

La calle no  es  de nadie, ajena,  de todos.

 

Pasamos como figuras extrañas al universo

ni una palabra, ni un adiós, ni una mirada.

Mañana la vida pasaras de nuevo ante mis ojos.

 

Y yo, para esperarte, llevaré tu dirección contraria

para cuando estemos enfrente y en paralelo

poder decirte mientras un beso va y otro viene:

amor, permíteme romper la monotonía.

 

¿O quizás, no será posible, mejor de otra manera?

Para que yo, entonces, desde abajo,

pueda mirarte y sentir tu éxtasis en vertical.

 

 

A Beatriz, mi compañera

15. Es ella y nadie más

 

Déjenmela   tal cual como es.

Está hecha de verdades.

Es de carne y hueso, como tú, como yo.

Se levanta temprano, se acuesta tarde.

Se preocupa por mí, al igual que yo de ella.

 

Para que la quiero distinta, si ella es así.

No me encontré otra, fue ella y nadie más.

Que pasen otras sombras, otros movimientos

Yo las miro, no es mentira, no lo niego.

Pero cuando vuelvo mis ojos y miro otra vez,

el encuentro allí, como siempre,

entonces me digo: Es ella y nadie más.

 

 

}

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

16. No apagues la luz niña bonita

 

No apagues la luz niña bonita.

Permíteme deleitarme en mi libido.

Déjame recorrer tus encantos

aunque sea un instante.

 

No apagues la luz niña bonita,

guarda la pena detrás de tus ojos,

déjame aprisionar tu hermosura.

Déjame, niña bonita,

aunque sólo sea un   trisito.

Mira que te lo ruego, te lo pido.

 

Después, ya verás, niña bonita,

que   al tiempo, y sin tu pena

pedirás a ruego que te permita mirar.

Al igual que yo, también es tu derecho.

No apagues la luz niña bonita…

 

 

17. La espera

 

No te vayas amada mía, espérame, no te impacientes.

La tierra duerme en reposado sueño.

El sol, de seguro, llegará en la mañana.

 

No te duermas, amada mía, espérame.

Te lo suplico, te lo ruego, te lo pido.

En cualquier momento estaré en tu presencia.

 

Espérame en vigilia, aplaza el sueño por un momento.

Te aseguro, amada mía, yo llegaré temprano.

Puede ser a prima noche o en la madrugada.

No te preocupes, amada mía,

de todas maneras, siempre estaré contigo.

Porque el amor, amada mía, es un continuo en presencia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

18. Protesta

 

Desde este momento silencio y nada más.

Oír, y silencio nada más.

Ver, y silencio nada más.

 

Cada quién haga de su vida

Yo silencio, y nada más.

Cada quién a lo suyo,

yo a lo mío, y silencio nada más<

 

 

 

19. Praxis (la poesía)

                                             <<La vida el único verso interminable>>

                                                            Gerardo Diego (poeta español>>

En su largo recorrido

ha serpenteado la historia

de mil maneras.

Lleva en su alma aliento profundo de vida

que despierta el goce infinito

pero que sublima.

 

Pura, noble, majestuosa,

limitada en su espacio,

pero grande en el sentir.

 

Polvo son hoy

quienes caminaron con ella,

los lleva, fue su aliento.

Perenne es el recuerdo

y grande es el canto que no se duerme

ni la marcha que no se detiene

en el constante despertar

de quienes miran con otros ojos

la aurora y el ocaso.

 

Ha venido con la palabra

y sin ella, será su partida;

si se rompe el vínculo

será su olvido,

el último canto de la vida.

 

Julio de 1986

 

 

 

 

 

A   Alfredo Zumaqué Gómez (q.e.p.d.) 

                                                                                                                 

                                               <<Todo lo que quise yo tuve que dejarlo lejos,

                                                                                Siempre tengo que escaparme/ y abandonar lo qquiero>>

                                                                                             <<Romance de mi destino> (Abel Romeo Castillo)

 

20. Réquiem para un bohemio

 

Tu guitarra debe haberse ido con tu alma

No había otra. Ella, tu eterna compañera.

Bohemio de todo a todo era tu ser

Como nadie, bacán de par en par y sin igual

 

No había en ti, ínfulas de nada

Sencillez a flor de piel y sonrisa de amistad.

Tocabas por placer y por complacer

Tus diestras manos sabían a diapasón

 

Quedo en tu andar y de cabeza ladeada

quizás llevando el compás de notas al oído.

Eras un caminante de sol, de luna y de madrugadas

 

Negro, amigo del alma, Alfredo tu nombre.

Anduviste en lo tuyo, sin remordimiento,

llevando en ti, la vida plena de melodías.

 

 

 

 

 

·         Perez Espinosa, Luis Francisco.   << del amor y otras historias>>

 

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