martes, 22 de abril de 2025

 

                                                                                                                                                                                                                                                     La Violencia en la conciencia  colectiva en <<La  Mala Hora>>

Por Luis Fco. Pérez Espinosa

 

La  violencia como fenómeno social, que al irrumpir abruptamente en la vida de la personas, puede considerarse como un agente patógeno que  enferma  la colectividad psicológicamente.

 

En  La Mala Hora”, novela de Gabriel García Márquez, los pasquines aparecen cada mañana pegados a las paredes y van creando en la gente del pueblo la angustia, que cualquier día a ellos también les toca el turno, el de amanecer señalados por alguna culpa oculta, y que los pasquines,  en su función divulgadora lo que hacen es poner a la luz pública o mejor al escarnio publico a cualquier habitante del pueblo.

 

Es tanto el mal,  que estos papelitos producen,  que terminan causando la muerte de Pastor a manos de Cesar Montero. Éste,  al salir de su casa, ha visto uno pegado a la pared en cual se hace alusión a la infidelidad de su mujer.

 

A partir de ese episodio, la vida del pueblo se desquicia. El mismo Cesar Montero también pierde el control sobre sí mismo. El ha matado a un hombre, y de pronto se encuentra en la plaza dando vueltas con la escopeta  apuntando  hacia la multitud. Es decir, que el asesinato de Pastor  ha afectado su parte emocional, de tal manera, que no reacciona como persona si no como un animal acorralado. Está temeroso y desconfiado. Es el instinto de conservación que lo impulsa a apuntar a todo el mundo, pues ya ha perdido el dominio sobre sí mismo.

 

Sólo el alcalde asume la actitud propia de su oficio, la de sortear la muerte, la de policía, como en realidad lo es él. Actúa con una serenidad pasmosa y conmina a Cesar Montero a que le entregue la escopeta, pero éste, fuera de control le grita que se la vaya a quitar. El alcalde no se inmuta en lo mínimo. “Calculaba cada paso, con el dedo  tenso en el gatillo y los ojos fijos sobre Cesar Montero”. (1)

Dentro de su desequilibrio emocional Cesar Montero ha intuido  que el alcalde no vacila y que al menor movimiento es hombre muerto. Ha sentido la presencia del terror que se impone sobre su descomunal humanidad y por eso termina entregando la escopeta.

 

En el Día señalado de  Manuel Mejía Vallejo hay una descripción ajustada de esta situación de terror, de la manera como se va imponiendo hasta llegar a afectar a la colectividad: “Al comienzo aquel miedo despertó cierta desesperada vitalidad que se manifestó en la lucha, después el sentimiento de la derrota convirtió el terror en la indiferencia hasta llegar al cinismo. Y la violencia que de allí siguió no fue cosa que la extrema manifestación del miedo, de parte y parte...” (2)

 

El miedo impuesto a través del terror es la impotencia extrema que anula las conciencias de las personas. Todo el mundo comienza a mostrarse indiferente  ante el hecho de la muerte y lo ven como algo evidente. Al asesinato, la gente le da connotaciones diferentes, a cada crimen, a cada acción que elimine físicamente a las personas. De allí que la resistencia inicial de imponerse  al crimen termina por llenar de terror y aislar a las personas. El acoso de  fuerzas oscuras termina anulando la conciencia colectiva. Es la aniquilación total de la conciencia, pues ésta desaparece  por la falta de una respuesta contundente frente al hecho del miedo producido por el terror.

 

El primer mecanismo de la violencia, para la anulación de la conciencia colectiva es producir un impacto psicológico. Comienza inicialmente por el terror al no saberse, al principio de donde viene, provoca la aparición del miedo, y la primera reacción  es la del instinto de conservación. Entonces el terror termina imponiéndose al no haber una respuesta que anule la acción inicial del fenómeno.

 

En “La mala hora” los pasquines tocan individualidades pero en la conciencia  colectiva la violencia termina imponiéndose, pues ésta, exacerba los ánimos y no hay respuesta para ello. Nadie sabe de donde vienen los pasquines ni como detener el efecto  producido por estos.

 

Además éstos cumplen una función, la de ser personaje colectivo en  los que se relata la historia oculta de las personas del pueblo. ¿Qué es lo que dicen? Verdades que todo el mundo en el pueblo comenta, sobre todo, la de los notables.

 El pueblo, al comienzo, siente satisfacción por lo que está sucediendo, pero después, temor por las consecuencias nefastas que  puedan producir, y que de alguna forma todos se sienten culpables y afectados. Los pasquines producen burla, miedo y finalmente terror.

 

Es tal el efecto  de miedo, de pavor  que han producido,  que la viuda de Asís le pide al Padre Ángel que en el sermón del domingo hable sobre ellos. Está temerosa de que vuelvan acarrear otra desgracia. En el pueblo todo el mundo está pendiente de esos papelitos anónimos. El alcalde que parece burlarse de los pasquines  dice  que los “buenos ciudadanos”, como el cura los llama, están muertos de la risa, pero para el padre Ángel,  no.  Para él se trata de un caso de terrorismo en el orden moral (3).

 

Es decir, que la gente le va dando una connotación diferente a los pasquines según sea su entender e intereses. Pero no sólo eso, sino otras situaciones como es lo del bando. Cuando éste  es leído en  la plaza, la viuda de  Montiel exclama, “¡La muerte!”  Y más adelante dice:”... desde que el mundo es mundo el bando no  ha traído nunca nada bueno.(Pág. 131) Ella intuye que no sólo los pasquines son responsables del terror, sino que la “autoridad” que se impone en el                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                  pueblo es responsable de la situación que se vive y de los  asesinatos que se cometen.

 

De la angustia colectiva, del miedo colectivo, se pasa a lo que en realidad los pasquines llevan implícito, la muerte y ésta se produce en la persona de Pepe Amador como chivo expiatorio. Freud en su libro “El malestar en la cultura” dice que la historia primordial de la humanidad es la muerte violenta, que ésta no es más que una serie de asesinatos de pueblos, es decir, que para él la muerte es una culpa original. (4) Y que el hombre como algo perverso no tiene reparo alguno en provocarla.

 

Pero también es cierto, dice Freud que una vez que el hombre ha experimentado la muerte en el dolor no puede ya dejarla, pero tampoco reconocerla, ya que le es imposible imaginarse muerto (5) La viuda de Asís ha experimentado el suicidio en la persona de su marido y teme por su hijo, Mateo Asís, pues ella sabe que su hijo tiene aventuras amorosas y que no son nada santas.

 

En la colectividad  existe el conocimiento de situaciones  que han originado los pasquines, pero que en  últimas lo que ellos producen es la violencia – que de alguna manera existe también en la memoria colectiva de los habitantes del pueblo. Es terreno abonado para esta clase de hechos. La violencia política se ha ensañado en las personas. Están acorralados por un alcalde que impone su voluntad a la fuerza. La dictadura sólo se sostiene con el terror y por el terror, pues sólo cuando ésta cae es posible liberar el tiempo estancado en las mallas del palacio del “Otoño del Patriarca”.

 

Como dice Carlos Jiménez Gómez Ex-procurador de Colombia en un trabajo sobre la violencia que ésta ha despersonalizado y masificado la vida social colombiana, que se deshumanizó y se convirtió en una selva donde el más fuerte y el más astuto tiene la palabra. (6) Pero esta palabra  podría entenderse entre comillas, no a través de los argumentos razonados, persuasivos, sino que es impuesta a la fuerza, y para ésta la clase de fuerza no es más que la de las armas que al fin de cuenta están hechas para causar el terror y con él la muerte.

 

¿Quién pone  los pasquines en el pueblo? Todo el mundo y nadie, dice uno de los personajes en la novela, pero lo cierto es que éstos son generadores de violencia en la conciencia colectiva.

 

______________________________________________

[1]. GARCIA  MÁRQUEZ, Gabriel. La Mala Hora. Ed. Norma. Bogotá, 1996. pág.17

2. MEJIA VALLEJO, Manuel. El Día Señalado. Ed. Plaza y Janés. Bogotá, 1986. pág.17

3. La Mala Hora. Pág. 128 -129

4. FREUD, Sigmund. El Malestar en la Cultura. Alianza Editorial 2ª ed. Madrid, 1973. pág 115.

5. Ibídem. Pág. 116

6. JIMÉNEZ  GÓMEZ, Carlos. Magazín Dominical. El Espectador. No. 182. Septiembre 21 de 1986. Pág.15

 



 

 

 

 

 

 

 

 

                                                                     <<Y aunque no quise el regreso/siempre se vuelve/al primer amor>>.

<<Volver>> Alfredo Le Pera Sorrentino –Carlos Gardel

 

 

La Casa, el centro del mundo,  el cordón umbilical de la nostalgia

 

Nadie puede negarlo que el álbum familiar es una bitácora del recuerdo donde se recurre de manera ocasional a evocar el pasado de manera nostálgica. Mirarse allí detenido en el tiempo, causa un efecto emocional. La mujer que mira su foto tomada en su juventud y ve lo hermosa que era le produce gratitud y cuando se mira al espejo para confrontarse en el antes y el  ahora la llena de nostalgia. En la película <<Rescatando al Soldado Rayan>>, en un pare del fragor de la guerra hay un diálogo entre Rayan y el Capitán John Miller. Rayan le dice que no puede ver el rostro de sus hermanos entonces él le dice que piense en algo específico, por ejemplo dice el capitán: <<cuando pienso en mi casa, pienso en mi hamaca en el patio, en mi esposa con sus guantes viejos podando los rosales>>. (1). Esa conversación es una forma de regresar al pasado, hay un estado emocional que los une con el viso nostálgico, puente necesario para evocar recuerdos. Diomedes Díaz en <<Ilusiones>> canta: Yo quisiera volver al pasado y a mis ilusiones/ y encontrarme de nuevo tan cerca/estrechando tu manos/ (2). Sus ilusiones son las que dejo en el pasado las que  evoca  mediante nostalgias de amores imposibles, lo hace con el deseo de volver a ella. Debe resolver eso de alguna manera, pero como no lo puede hacer físicamente lo hace expresándolo sentimentalmente  a través de su canto. Sandra  Sánchez Guerra en su artículo <<La nostalgia como benefactor del pasado>>  anota:

 

<<La nostalgia encierra un cajón de emociones positivas en la memoria humana, al       que se accede conscientemente y se recurre de forma continua durante la vida para  reforzar las emociones. Aporta una sensibilidad especial a la persona a la hora de vivir y observar los matices que constituyen la realidad, ayudando a afrontar mejor el futuro>>. (3)

 

En el texto de Sandra Sánchez Guerra se ve que las nostalgias son  emociones positivas, en ningún caso negativas. Aportan una sensibilidad  gratificante en el sujeto. Pero  valga la pena hacer una pregunta ¿En qué lugar se dejan  guardada la caja de las nostalgias? Solo hay un lugar y ese, es  aquel donde se recrearon los años de la niñez, de la adolescencia. Son el lugar donde se impregnaron para siempre en la persona todas sus experiencias vividas con la familia, los amigos, los juegos y todo aquello que de una u otra manera, en la que por decirlo así,   se internalizan para siempre aquellos registro en la psique, las  que después se evocaran. Ese lugar no es otro  que la casa donde se pasa la infancia. Allí se vuelve ya sea de manera física como el viajero que regresa o la evoca a través del recuerdo. La casa se podría decir que es el centro del mundo. Quien llega cansado por la tarde lo que más añora es llegar  para estar en su estancia de manera grata. Por eso, en la ausencia o en la presencia siempre  volvemos a ese lugar donde quedaron para siempre todos esos recuerdos gratos. Es el cordón umbilical que nos une por siempre a ese lugar primigénico. De alguna manera estaremos siempre allí. Mario Benedetti en su poema <<Nostalgia>> lo comienza haciendo la siguiente pregunta:

¿De qué se nutre la nostalgia? Uno evoca dulzuras/ cielos atormentados/ tormentas celestiales/ …son meros simulacros/…la válida, la única nostalgia es de tu piel/. Ya él no puede volver a palpar o acariciar la piel, que de seguro es la del ser amado. ¿Qué sensación habrá dejado en él esa imagen que al evocarla emocionalmente le hace volver  a ella? No tiene otro recurso posible que el de ir a través de la nostalgia.

            Este ensayo va encaminado a demostrar que la casa es el lugar a donde siempre  se vuelve. Para ello hay sólo dos maneras volviendo de manera física o a través de la nostalgia que no es otra cosa que recuerdos gratos internalizados en la infancia. El sujeto  si no lo puede hacer  físicamente, lo hace  a través de sus pensamientos, sus  canciones, de sus poesías o escritos en el que el vehículo comunicante es el lenguaje. Para sustentar este ensayo se ha recurrido a varias canciones del folclor latinoamericano Son muchas y muchas las composiciones que evocan de manera nostálgica este volver al lugar primigénico, ese lugar donde se pasan los años de la niñez. Allí es a donde obligadamente el sujeto siempre regresa. Es lo que se le impregna de por vida al sujeto. En inglés hay dos términos para indicar soledad uno es Alone porque a su lado en ese momento no hay nadie o lonely para señalar que está completamente sólo no tiene a nadie ni en presencia ni en ausencia. Este último término indica  una falencia desde el punto de vista afectivo. Se podría decir estoy solo completamente solo. Esa  soledad, ese vacío no lo puede llenar y para ello  el individuo recurre a la añoranza. Para llegar a sus lugares del recuerdo tiene  únicamente el  puente emocional.

 

          Tal vez existan otras canciones que hagan remembranzas al regreso a la casa pero aquí en  el ensayo se utilizan  las siguientes: <<el provinciano, camino viejo, las acacias, volver y pueblito viejo>>. Si escuchamos de detenidamente estas canciones  encontremos que allí hay un dejo de nostalgia, de remembranzas de lugares que se anidaron en el recuerdo de los autores de dichos temas. Quizás sean pocas las personas que por su trashumancia no tuvieron en sí la oportunidad de impregnar en su  recuerdo lugares en los cuales se recrearon en su niñez. Pero aquellos que vivieron entre familiares durante la época de infancia y que después  emigraron a otras partes lejanas siempre van a tener ese llamado: <<El olor de la guayaba>> de regresar por decirlo así de alguna manera en el pensamiento, si no lo puede hacer de forma física. Siempre volverán a sus lugares de partidas donde dejaron anécdotas, historias, calor de hogar. Por eso la casa se podría decir es el centro del mundo  y es más que todo, el ombligo que nos une a la nostalgia. Es la fuente de conexión entre el sujeto ausente ya sea que vuelva o no: siempre será su punto de referencia.

En la canción <<El provinciano>>  de Luis Abanto Morales (1923 -…) encontramos que el sujeto se aleja en la búsqueda de horizontes y después de conseguir lo anhelado vuelve sus ojos ausentes, sus remembranzas al lugar que dejó manifestado  en estos versos de las  dos últimas estrofas:

es cuando el desengaño/ de esta vida me entristece

Y añoro con dolor mi dulce hogar.

 En medio de esta dicha me atormenta la nostalgia

Del pueblo en que deje mi corazón.

                Aquí un motivo generador del recuerdo  es el desengaño que lo entristece y vuelve su añoranza empujado por la nostalgia al pueblo donde dejo, por decirlo así, todas esa vivencias que entre otras son gratas. Esto no lo hace porque sí, es algo internalizado que en cualquier momento aflora a manera de conciencia  algo que hace parte de  su idiosincrasia, su sentido de pertenencia. Esa suma de cosas que nos ata de por vida. Este especie de recuerdo que lo hace volver a ese lugar que lo liga a través de su cordón umbilical. A él nadie lo empuja volver allá con el pensamiento, es su registro biológico del sentido de pertenencia con los suyos, con los lugares que dejo al partir algún día.         

                 En <<Camino viejo>> de José A Morales  1913 – 1978) es el recuerdo de la escuela de doña Inés a la que asistió y que después de vagar sin fe vuelve nuevamente a buscar rastros perdidos en el tiempo. En su nostalgia, hace remembranza del camino, el canto de las aves, las flores tales como la malva, las clavellinas, las amapolas, el girasol. En ese trajinar de su niñez entreteje sus sueños juveniles y que después de tanto vagar regresa físicamente a esos lugares que son elementos generadores de remembranzas que bien plasma en su composición poética. Aquí se ve que de manera explícita el sujeto vuelve  después de muchos años a esos lugares de añoranzas plasmadas en los siguientes versos: Hoy que regreso a mi vereda/ después de tanto vagar sin fe/ vine a buscarte, viejo camino,/camino viejo de mi niñez. Y que, magistralmente, remata con estos dos versos finales: Camino viejo, viejo /camino, grato recuerdo de mi niñez/

               

                Como se ve el motivo generador es el camino, el camino de su niñez que lo conduce a la escuela de doña Inés. Su maestra que algo agradable  ha dejado en la construcción de su personalidad para que ya en su etapa adulta la recuerde de manera grata.   En la canción  menciona el nombre de ella; doña Inés. Ese vocativo va cargado de un alto sentido semiológico de profundas connotaciones que quizás no es la maestra sino la escuela que para él no debió ser una cárcel sino un lugar grato donde compartió con los amigos no se sabe que experiencias, tal vez iba siempre con la expectativa de ver en las mañanas una compañerita que se quedó guardada para siempre en el registro de ese espacio de la escuela. Allí vuelve y lo que encuentra es ruina, no hay nada. Ahí solo hay enterrados recuerdos.

 

                    Por otro lado también está, si se quiere  hablar de recuerdos, y más que todo, de añoranza tenemos una canción en ritmo de pasillo  de Jorge Molina Cano  (1898-1927<< Las acacias>> una de las más bellas canciones del folclor andino colombiano. La letra de esta canción es del poeta español Vicente Medina Tomás 1866 -1937). Esta poesía tiene como motivo generador  una casa abandonada de la que ya hace mucho tiempo sus habitantes o se fueron o murieron. De entrada la canción nos la presenta que está silenciosa, que sus puertas y ventanas se cerraron para siempre. Todo se desmorona, solo gime el viento, las acacias se cabecean combatidas por el viento. Quizás este viento guarda sonidos, de voces, de cantos, de pisadas o risas son como fantasmas vivientes que atrapan el tiempo para que el viajero que regresa adolorido al pasar por las puertas de su estancia  ya no encuentra nada, solo ruinas, no hay vida. Unos se han muertos otros se marcharon porque tenían muerta el alma. A él solo le queda la nostalgia de la vuelta, una vuelta física que le hace comprobar de manera dolorosa el pasado en el que hay recuerdos profundos sembrados en el tiempo. Como lo atestiguan los dos primeros versos de la tercera estrofa: <</Dolorido, fatigado de este viaje de la vida he pasado por las puertas de la estancia/ y una historia me contaron las acacias/>> Aquí el sujeto recurre al animismo para hacernos creíble que la estancia está llena de recuerdos,  esos recuerdo los evoca al extraerlos de ella  a través de la nostalgia que le produce pasar o volver allí.

              Y más adelante continua en su lamento expresando dolor de la ausencia de los suyos. Ha vuelto quizás porque debe pagar una deuda de tipo moral.  Por eso el retorno a ese lugar quizás lo ha hecho demasiado tarde, para cuando no hay nadie … <<Dolorido, fatigado de este viaje de la vida…/ se marcharon para siempre de esta casa>>. Pero en fin es el volver al origen del centro del mundo donde ha dejado sembrados recuerdos.

                  Aquí, en esta otra  canción <<Volver>> de Alfredo Le Pera Sorrentino ( 1900  - 1935) un clásico del tango porteño inmortalizado por Carlos Gardel. Esta es la auténtica canción que expresa el regreso del viajero, de ese que llega por mar  y ve el parpadeo de las luces de las ciudad, las misma que alumbraron sus horas de dolor. Aquí el tema es el amor de alguien que retorna y éste, trae a remembranza sus recuerdos nostálgicos. Yo adivino el parpadeo de las luces que a lo lejos  van marcando mi retorno. Son las mismas que alumbraron con sus pálidos reflejos hondas horas de dolor. Ese ese viajero que se ha ido y que ahora después de un largo tiempo regresa a esos mismos lugares que evoca. Lo sabemos porque dice que veinte años no son nada, que vuelve con la frente marchita. Temeroso que el paso del tiempo haya matado su vieja ilusión. Pero en fin vuelve al terruño de su corazón,  aquel que lo cobijó y que ahora lo acoge en su retornar al centro mismo de ese mundo que el guarda en su recuerdo nostálgico y que al fin de cuentas, lo espera. Aunque lo hace físicamente de todas maneras está allí con los brazos abiertos, no importa que algo haya cambiado. Lo expresa en estos tres versos: Pero el viajero que huye /tarde o temprano/ detiene su andar/. Hace una parada obligatoria porque algo le reclama y es la tierra, y en ella ha dejado guardado en el olvido gratos recuerdos. Es decir que la usencia no lo exime de volver ya sea en presencia o en  la nostalgia. Ese es el tono de  la canción misma, un tono nostálgico. Para el sujeto que regresa  siempre está allí ese algo que dejo, quizás no importa que lo encuentre, pero que de todas manera viene tras él. Hay algo  que lo ata del cual no puede zafarse, está impregnado en sus adentros, en sus registro de los cuales no puede zafarse, son ineludibles.

 Y por último está <<Pueblito viejo>>  de José Alejandro Morales (1913 - 1978). La canción comienza evocando su lunita consentida que es la que alumbra las calles tranquilas de su  pueblito viejo de su corazón. Este es el motivo generador. Es el que al volver,  le hace traer remembranzas  que al  evocar sus calles tranquilas lo hace con satisfacción. Brotan en él sus sentimientos al contemplar nuevamente esos lugares de gratos momentos. ¿Por qué será? Debe ser porque se ha ido y al regresar a lo que fue su lugar de origen le permite traer a la memoria esa suma de situaciones y cosas. Hay algo que brota y lo pone de manifiesto con gratitud y es que allí nació y pasó su juventud. Ha retornado a desempolvar lo que dejó hace ya mucho. Allí paso sus años juveniles y por cuyas calles tranquilas  anduvo y ahora quizás encuentra algo distinto pero ve otras cosas que no han cambiado o se mantienen casi igual: casas, calles, encuentra personas olvidadas, amigos que ha mucho tiempo los dejo anclado en el tiempo y que ahora los revive, pregunta por ellos, fulano, se fue; zutano se murió, esa se casó con tu mejor amigo. Todo es un revivir cargados de sentimientos gratos llenos de melancolía. Allí, en ese lugar está enterrado su ombligo, es su centro del mundo en donde mejor afloran todos esos recuerdos que lo atan de por vida. El sujeto viene allí de manera física  y eso le permite contrastar, comprobar de primera mano su pasado evocado con nostalgias y vuelve a sus lares con el alma enferma después de tanto padecer, viene  a buscar vida sosegada y a morir bajo el mismo cielo que lo vio nacer. Su primera evocación es su lunita consentida, porque ella es la que alumbra las calles calladas de su pueblito viejo. Es además la luna de sus cuitas, y si son cuitas es porque allí hay una connotación de algo grato y nos es más que el amor. El sujeto vuelve con el alma enferma y no hay otro sentido que sentimientos dejados guardado en el tiempo. Vuelve a su pueblito viejo porque quiere ser enterrado en él. Es algo que sólo es posible por el sentido de pertenencia al terruño.

 

            La nostalgia es en suma, aquellos recuerdos que se dejaron  en una caja, pero que en todo caso no es la de pandora, es más es el baúl de los recuerdos de las abuelas. Está allí, en los álbumes,  en los familiares, en los amigos lejanos, en los lugares de la infancia. Son recuerdos gratos de vivencias que se añoran con melancolía, evocaciones que nos llevan a unirnos a ellos mediante el cordón umbilical del recuerdo. Son aquella vivencia internalizadas en la infancia que tuvieron que ver en la construcción de la personalidad y que por alguna razón oculta afloran cuando el sujeto trata de tráelas a su presencia: ya sea porque vaya físicamente a recrear en presencia esos lugares lejanos llenos de recuerdos o porque los evoca en su mente con sentimientos gratos. Pero aunque no se quiera siempre estará allí en presencia o en ausencia, pero de todas maneras estará.

Nota: Estas son las canciones que sirvieron como argumento para  la escritura del ensayo. Ahí están los links por si alguien que sienta nostalgias y tenga el alma abierta para ir al rincón de los recuerdos.

1.       El provinciano: Canta Olimpo Cárdenas:

https://www.youtube.com/watch?v=aCyujVKzqHY

2.       Las acacias: Canta el Dueto de antaño

https://www.youtube.com/watch?v=vD2-OYNiS5

3.       camino viejo: Dueto remembranzas

https://www.youtube.com/watch?v=dRSDAmzZICw

4.       volver: Canta Carlos Gardel

https://www.youtube.com/watch?v=IsD4DSQ2RY4

5.       pueblito viejo: Canta El Dueto de antaño

https://www.youtube.com/watch?v=x2cjU5t6zGw

 

Luis fco. Pérez Espinosa. email: luisper25@gmail.com

Bibliografía

(1)     Spielberg Steven. Rescatando el soldado Ryan. Productora: Mark Gordon Produtions.  

(2)     Días Maestre, Diomedes.  <<ilusiones>>

(3)     Guerra Sánchez, Sandra:  http://enpositivo.com/2014/06/la-nostalgia-como-benefactor-del-pasado/

Bibliografía de referencia

(4)     https://es.wikipedia.org/wiki/Jorge_Molina_Cano

(5)     http://www.morellajimenez.com.do/letlasacacias.htm

(6)     https://es.wikipedia.org/wiki/Alfredo_Le_Pera

(7)     http://www.musica.com/letras.asp?letra=809903

(8)      https://es.wikipedia.org/wiki/Jorge_Molina_Cano

 

 

A María Olaya, la abuela

 

En el corazón del jardín yace un recuerdo. (Remembranza)

Luis Fco. Pérez Espinosa

Más allá por entre los árboles se veía venir los rayos del sol con todo su esplendor. Más acá estaba el cercado de la huerta y cerca de la casa el amplio jardín que la bordeaba. En las mañanas sobre todo para la época de diciembre y enero la neblina se dejaba venir con su ropaje de blanco. A medida que el sol iba calentando las gotas cristalinas comenzaban a deslizarse por el follaje.  La mañana se despertaba con todo su trinar inconfundible de pájaros, el pico gordo, el azulejo, el toche, el sangretoro, loros, cotorras, pericos, guacamayo volaban por todo el campo buscando que comer en el maizal, el arrozal y los frutales tales como la guayaba, el mango exhalaba sus olores que provocaban saborear en el paladar. Las   abejas ronroneando sobre las flores extraían de ellas el jugoso néctar. Un enjambre, de grillos, de mariposas de todas las clases y tonalidades revoloteaba sobre el florido jardín. Entre esas mariposas estaba la del Monarca con su cuerpo negro y sus alas color naranja y con unas rayas que llegaban hasta el borde que circundaba toda la mariposa de color negro también con una serie de punticos blancos. Mi abuela diferenciaba los machos de las hembras porque según ella tenían las alas más oscuras y porque las rayas negras son más gruesas. Los machos, decía que eran más grandes, con  rayas más delgadas, además tenían unos puntos negros en sus alas traseras. Bordeando la casa el amplio  jardín sembrado de amapolas, rosas, margaritas, heliotropos, helechos, lirio, orquídeas, hortensia, lila, magnolia y las heliconias. En el amplio corredor   estaban las materas.  Por entre el jardín tres caminos cubiertos por  una serie de losas de piedra que llevaban a todas partes de la casa. En ese lugar lleno de recuerdos y nostalgias, de aroma, murmullos, ronroneo y trinos de pájaros que en las mañanas eran una sinfonía plagada de contrapuntística yace ya, hace mucho tiempo la mano laboriosa que cuidó ese edén.

 

 

1.       De la noche a la mañana

 

Tarda mucho el camino en hacerse camino

sino, pregúntemelo a mí,

 que hace cuanto comencé y,

 después de tantas y tantas paradas y tropiezos

Aún me falta no sé qué tanto terminar el mío

 

Julio 16 de 2010

 

 

2.       Nunca

 

He de morirme algún día, quizás

en la mañana, quién sabe

en algún momento, puede ser

en la tarde, tal vez

en la noche, a  lo mejor estoy de viaje

 

Febrero 14 de 2001

 

 

3.       Alguien semejante

 

La quise con locura, con amor ferviente.

Una y otra vez fue mía con toda el alma,

en las noches y en los días hasta más no poder.

 

Era de plata, de cristal, de nubes de algodón.

La colmé de caricias, de besos y ternuras.

Pero ay, me alejé un día, unos años

y ella me siguió esperando, me contaron al volver.

 

La busque por lugares ignotos, irreconocibles

En mi desesperanza, alguien me dijo: vive allí.

Indeciso, con el corazón en la mano, me paré en la puerta,

junto a ella, una sonrisita con un parecido al mío

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A.     María Olaya: la abuela

4.       Recuerdos

 

Como no habría de acordarme de ti

si tuyo fue mi primer grito cuando el mundo,

de repente, llenó de aire mis pulmones.

Como no habría de hacerlo,

 si contigo aprendí el nombre de las cosas.

 

Como no habría de hacerlo,

si soy la primera estirpe de tu estirpe.

Como no habría de hacerlo si en las madrugadas

me levantabas con el café y el arroz con coco

venido de tus diestras manos.

 

Como no habría de hacerlo si a la distancia

me llamabas para que viniera a comer

mientras yo, simulaba jugar al ganado con totumos.

 

Soy yo, y fui yo tu preferido.

Como no habría de hacerlo si fuiste tú

 la mano que me enseño el camino de la senda buena.

 

Como no habría de hacerlo,

si en mí hay una parte de tus genes de sello indeleble.

 

Marzo 19 de 1979

 

 

5.       Mátala de un solo golpe

 

Mátala de un solo golpe

suavecito y sin rencor.

despacito como si no quisieras

mátala con susurros en el corazón

pero déjala llena de amor

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

6.       Vocativo

 

Vuelve a mí, oh, flor perdida

abrígate de nuevo con mi follaje

bebe de mi sabia, aliméntate con ella,

mas no dejes unir, por si acaso, sol y sombra

el solo para verte y la sombra para quererte

Vuelve a mi refugio, como antes, como siempre

Te espero de tarde en tarde al abrigo de mi soledad

Sino lo haces seré un árbol perdido en la lejanía

En medio de la nada y sin una flor

que perfume mi estancia solitaria

 

 

7.       El viajero

 

Yo errante solitario

caminante, meditabundo

trasmutador de emociones,

busco detener mis pasos

en refugio compartidos.

Yo errante vagabundo voy, sigo y sigo

en mi duro trajinar solitario.

Así se me va la vida

sin una sombra que cobije mi andar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

8.       Siempre la misma canción.

 

Y la patria se pregunta: hasta cuándo, hasta cuándo

Ella con su hambre, su llanto y su duelo

Y siempre la misma canción

 

Y la patria se pregunta: hasta cuándo, hasta cuándo

A lo lejos, los relámpagos retumban

ahogando bajo el fulgor la esperanza

Y en plena tempestad, sobre un caballo desbocado

el jinete se cambia de nombre,

y oculto tras él, el padrino.

El dolor lo sustantivan de colores difusos

y bajo los cascos, las herraduras

van sembrando la tierra de innombrables

 

Por las ciudades deambulan solitarias

figuras como pedazos de recuerdos

tratando de rehacer nombres en la memoria

sólo van como aves empujadas por el vendaval

 

Como en una partida de ajedrez,

alguien tiene todas las jugadas precisas

Sólo espera a que el otro pierda la variante

para hacer de él su victoria coronada.

Mientras tanto, los espectadores,

 se fuerzan con las manos

a que el suyo se haga primero

Es el juego de la resistencia

 

Y la patria se pregunta: hasta cuándo, hasta cuándo

Ya nadie ve, ya nadie oye, todo se repite

En dónde comenzó todo, alguien se pregunta

Alguien lo sabe.

 

Y mientras pasa el huracán

los corazones se hacen resistencia

para no perder lo último, lo más preciado:

La Patria, la que reclama, la que se pregunta

Hasta cuándo, hasta cuándo

 

Montería, agosto 16 de 1990.

 

 

 

 

 

9.       Yo te celebro Miguel Hernández

 

Yo te celebro Miguel Hernández

corazón de pueblo, alma de combatiente,

odio de cobardes, canto movilizador.

 

Te celebro, militante de las trincheras,

para que tu canto sea la vida.

Te celebro para que levantes del olvido

las figuras solitarias del hombre intransferible

 

Yo te celebro Miguel Hernández

para que lo primero, la dignidad,

no sea la grama pisada del poderoso.

 

Te celebro para que tu canto despierte

al hombre arrodillado,

al que perdió su norte. Y más que derrotado,

es un mendigo de palabras mentirosas.

 

Yo te celebro Miguel Hernández,

poeta de las alturas

cantor de la esperanza,

señor de la palabra honrada.

 

Ay de ti, Miguel Hernández,

 si bajo la lápida escondida la utopía desaparece.

Ay de ti, Miguel Hernández, si nadie levanta  tu palabra.

Ay de ti, Miguel Hernández, 

Si tu canto no viaja con el viento de esperanzas

Ay de ti, Miguel Hernández, si contigo,

un luchador muere en solitario.

 

Junio 29 de 2003

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

10.   Adioses de los amigos

 

Cuando tenía que dar los amigos:

unos que se llamaban amigos

me visitaban continuos o a intervalos.

Eran mis amigos, eso me creía yo,

podía nombrarlos amontones.

 

Entonces gozaba de plena vida,

nos metíamos a disfrutar de placeres,

compartir ideas, discutir sin razones.

Esos amigos hacen ya no sé cuanto

son fotos y nada más.

 

De vez en cuando pregunto por ellos,

no se sabe en qué horizontes anidarán

Los otros, los que están allí, para contarlos

sobran los dedos de la mano.

 

 

11.   Dialéctica

 

Nada sigue igual, todo cambia.

El tiempo, la vida misma.

Los de ayer, la familia,

fotos y nada más.

 

Ahora, ya metido en los años,

encuentro que los descendientes

andan con apellidos diferentes,

no se parecen en nada a los míos.

La gen sigue su camino

yo, simplemente, me rezagué de él.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A Joaquín. (El hermano)

12.   Ay, hermano, ahora tú y después…

 

Te has ido hermano para nunca más.

Una partida sin despedida y sin adiós.

Ya no son tus pensamientos ni tu voluntad.

Yaces allí en un   sueño sin despertar.

 

La niña de tus ojos se deshace en dolor,

pasa en ella toda la vida junto a ti.

Rememora sus ro - roes en la cuna,

los padecimientos y las alegrías.

 

Cuanto fueran sus deseos para que te levantaras,

para verte de nuevo en tu ayer jugando.

 

Ya, a sus años, se llena de resistencia,

y en su dolor canta:  <<Tus ojos se cerraron…>>

pero no, ya no hay reversa, la nada te reclama.

 

 

13. El juego pictórico

 

A una hora del día se capturan instantes

en un Juego de pinceladas inimaginables.

 

Emerge un universo sugestivo en apariencias,

difuminando   contornos, reflejando objetos.

 

La primeriedad de colores se funde

en un haz de luminiscencia en matices:

Oh, naranja, Oh, verde, Oh, violeta.

 

Al aire libre la vida se muestra seductora.

pinceladas mágicas se impregnan sobre el lienzo,
un universo cromático sugestivo de apariencias

se muestra como si fuera la vida misma.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

14. En otro sentido

 

Hoy pasaste a mi lado fuera de mi mundo

Ayer, te lo recuerdo, pasaste como si nada.

La calle no  es  de nadie, ajena,  de todos.

 

Pasamos como figuras extrañas al universo

ni una palabra, ni un adiós, ni una mirada.

Mañana la vida pasaras de nuevo ante mis ojos.

 

Y yo, para esperarte, llevaré tu dirección contraria

para cuando estemos enfrente y en paralelo

poder decirte mientras un beso va y otro viene:

amor, permíteme romper la monotonía.

 

¿O quizás, no será posible, mejor de otra manera?

Para que yo, entonces, desde abajo,

pueda mirarte y sentir tu éxtasis en vertical.

 

 

A Beatriz, mi compañera

15. Es ella y nadie más

 

Déjenmela   tal cual como es.

Está hecha de verdades.

Es de carne y hueso, como tú, como yo.

Se levanta temprano, se acuesta tarde.

Se preocupa por mí, al igual que yo de ella.

 

Para que la quiero distinta, si ella es así.

No me encontré otra, fue ella y nadie más.

Que pasen otras sombras, otros movimientos

Yo las miro, no es mentira, no lo niego.

Pero cuando vuelvo mis ojos y miro otra vez,

el encuentro allí, como siempre,

entonces me digo: Es ella y nadie más.

 

 

}

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

16. No apagues la luz niña bonita

 

No apagues la luz niña bonita.

Permíteme deleitarme en mi libido.

Déjame recorrer tus encantos

aunque sea un instante.

 

No apagues la luz niña bonita,

guarda la pena detrás de tus ojos,

déjame aprisionar tu hermosura.

Déjame, niña bonita,

aunque sólo sea un   trisito.

Mira que te lo ruego, te lo pido.

 

Después, ya verás, niña bonita,

que   al tiempo, y sin tu pena

pedirás a ruego que te permita mirar.

Al igual que yo, también es tu derecho.

No apagues la luz niña bonita…

 

 

17. La espera

 

No te vayas amada mía, espérame, no te impacientes.

La tierra duerme en reposado sueño.

El sol, de seguro, llegará en la mañana.

 

No te duermas, amada mía, espérame.

Te lo suplico, te lo ruego, te lo pido.

En cualquier momento estaré en tu presencia.

 

Espérame en vigilia, aplaza el sueño por un momento.

Te aseguro, amada mía, yo llegaré temprano.

Puede ser a prima noche o en la madrugada.

No te preocupes, amada mía,

de todas maneras, siempre estaré contigo.

Porque el amor, amada mía, es un continuo en presencia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

18. Protesta

 

Desde este momento silencio y nada más.

Oír, y silencio nada más.

Ver, y silencio nada más.

 

Cada quién haga de su vida

Yo silencio, y nada más.

Cada quién a lo suyo,

yo a lo mío, y silencio nada más<

 

 

 

19. Praxis (la poesía)

                                             <<La vida el único verso interminable>>

                                                            Gerardo Diego (poeta español>>

En su largo recorrido

ha serpenteado la historia

de mil maneras.

Lleva en su alma aliento profundo de vida

que despierta el goce infinito

pero que sublima.

 

Pura, noble, majestuosa,

limitada en su espacio,

pero grande en el sentir.

 

Polvo son hoy

quienes caminaron con ella,

los lleva, fue su aliento.

Perenne es el recuerdo

y grande es el canto que no se duerme

ni la marcha que no se detiene

en el constante despertar

de quienes miran con otros ojos

la aurora y el ocaso.

 

Ha venido con la palabra

y sin ella, será su partida;

si se rompe el vínculo

será su olvido,

el último canto de la vida.

 

Julio de 1986

 

 

 

 

 

A   Alfredo Zumaqué Gómez (q.e.p.d.) 

                                                                                                                 

                                               <<Todo lo que quise yo tuve que dejarlo lejos,

                                                                                Siempre tengo que escaparme/ y abandonar lo qquiero>>

                                                                                             <<Romance de mi destino> (Abel Romeo Castillo)

 

20. Réquiem para un bohemio

 

Tu guitarra debe haberse ido con tu alma

No había otra. Ella, tu eterna compañera.

Bohemio de todo a todo era tu ser

Como nadie, bacán de par en par y sin igual

 

No había en ti, ínfulas de nada

Sencillez a flor de piel y sonrisa de amistad.

Tocabas por placer y por complacer

Tus diestras manos sabían a diapasón

 

Quedo en tu andar y de cabeza ladeada

quizás llevando el compás de notas al oído.

Eras un caminante de sol, de luna y de madrugadas

 

Negro, amigo del alma, Alfredo tu nombre.

Anduviste en lo tuyo, sin remordimiento,

llevando en ti, la vida plena de melodías.

 

 

 

 

 

·         Perez Espinosa, Luis Francisco.   << del amor y otras historias>>